juanmimoreno

Menú Cerrar

TODO TIENE UN PRECIO

Un muy buen amigo siempre dice que… “lo que no se compra con dinero, se compra con más dinero”. Por desgracia, razón no le falta. No voy a hablar de dinero, pero sí del precio, el de nuestras acciones.

Toda acción tiene una repercusión… saltándome la reacción que tampoco viene al caso (acción-reacción-repercusión). Más entrenamiento, mejores resultados (no siempre). Más estudias, mejores notas (siempre). Más verdades dices de la gente, más enemigos (siempre…jejeje). En fin, no voy a filosofear más e iré al grano. Me gustaría explicar mi experiencia personal de lo que han sido los peores 6 meses de mi vida a nivel deportivo.

Estoy saliendo de una grave lesión de espalda que me ha tenido en el dique seco mucho tiempo. Ahí es donde quería llegar. Explicar mi vivencia y mi nefasta manera de gestionarlo. Ni soy el primer atleta que se lesiona ni seré el último. De hecho, tengo a personas muy cercanas que se han recuperado de lesiones muy graves, incluso peores que la mía.

Recuerdo cuando tenía 10 años y compraba cromos de coches. En aquellos cromos, a parte de la espectacular foto del deportivo de la época, había una descripción de las prestaciones… potencia, cilindrada, velocidad máxima… pero había una que siempre me llamaba la atención más que las otras. La aceleración en segundos. Cuanto tardaban de 0 a 100 Km/h. Paradojas de la vida, yo pasé, a la inversa, de 100-0 de golpe… jejejeje, casi sin darme cuenta y sin querer aceptarlo. Tras algunas semanas de 140-150 Km corriendo pasé a 0 Km. Justo después de mis mejores resultados, empezando una nueva temporada atlética y  con el sub2h30’en maratón como claro y más que realista objetivo. Complicado gestionar el parar de golpe. La sobredosis de endorfinas diarias desapareció de un plumazo. Tras un mes mareando la perdiz y sin parar la actividad física, una resonancia magnética confirmó lo que llevaba avisando varias semanas, aunque siendo sincero, no me esperaba tanto castigo. El típico tópico “escucha tu cuerpo” o “el cuerpo te avisa”, me lo pasé literalmente por el forro y lo peor de todo, 6 meses después, no sé si he aprendido la lección. Aún recuerdo aquel 8×1000 en las pistas de Castellar acabado casi llorando de dolor o al día siguiente en el Besós tener que volver caminando al coche. Fractura acuñamiento de la vértebra D6 con edema óseo. Una fractura bastante común en abuelos osteoporóticos, pero infrecuentísima en atletas de 40 años. Al mazazo del tener que parar en seco y ver como se desvanecía el sueño valenciano y su maratón, le sumamos las “posibles causas” de la fractura, porque si algo tenía claro es que no había traumatismo previo que justificara esa lesión. Semanas muy complicadas hasta descartar todo “lo malo”.

Empezaba la carrera más dura hasta la fecha. Una carrera en la que estoy inmerso a día de hoy, y aunque sé que no está muy lejos, no veo todavía el arco de meta. Una carrera dónde no hay rivales, ni espectadores. Una carrera que nadie inmortalizará en un disco duro. Una carrera dónde hay fantasmas mentales… muchos fantasmas, dónde hay subidas y bajadas continuamente. Una carrera dónde los avituallamientos son las personas que te quieren y te animan constantemente a no rendirte. Una carrera dónde el dolor aparece en el primer metro y es tu inseparable compañero de fatigas. Impotencia. Mal humor. Incertidumbre. Pánico. Fustración. Desesperación. Momentos en los que te das cuenta quién SI y quién NO… GRACIAS a los que SI!! La vida sigue, no se para ni por ti ni por nadie. Empiezas a contar los días… luego las semanas y finalmente no te queda más remedio que sumar los meses. El dolor pasa a formar parte de ti e incluso a veces le coges cariño.

Todo tendría que haber empezado con un corsé… sesiones de magnetoterapia… una rehabilitación reglada… pero como dice el refrán, en casa del herrero cuchillo de palo. Y fui dando palos de ciego sabiendo lo que me jugaba.

Mucho tiempo para pensar. Pensar en el ¿por qué? En cuál fue la causa que provocó la fractura. A lo mejor los 3 ironmans (9h27’-9h30’-10h34’) y 2 maratones (2h54’-2h30’) en los últimos 10 meses tuvieron la culpa. Posiblemente demasiada tralla para un enfermero de 40 años padre de una hija de 11 años. Quizás empezar la nueva temporada demasiado fuerte. A lo mejor… 800 Km en 6 semanas fueron los causantes… o las pocas horas de descanso para no entrenar con el asfixiante calor de agosto. Puede ser que sea un poco de todo. Nunca lo sabré.  Con todo esto me viene a la mente el título de este post “TODO TIENE UN PRECIO” y si te pasas lo pagas.

A día de hoy, con secuelas que durarán muchos meses todavía y ya nadando, peladeando y corriendo (no como me gustaría), sólo pienso en el momento que me siente delante de este ordenador y escriba una crónica con este título: “UN MARATÓN SUB2h30’”. Soy consciente que a lo mejor no la escriba nunca y que mi espalda no tolere el volumen de Kms necesarios para tal tarea y también sé que el tiempo no corre a mi favor y la edad es un hándicap importante, pero lo voy a intentar con todas mis fuerzas. Lo voy a intentar porque me lo debo a mí y a la gente que me quiere. Lo voy a intentar para demostrarle a mi hija que en esta vida nadie regala nada y los contratiempos sólo son contratiempos. Lo voy a intentar porque así soy feliz y me encanta competir contra mí mismo.

Sin más, me despido de mi primer post en mi recién estrenada página web dónde espero ir colgando mis crónicas deportivas, fotos, reflexiones varias y artículos relacionados con mi profesión.

Un saludo a todos los que hayáis leído este escrito y no dudéis en escribirme si pensáis que os puedo ayudar en algo. No soy ningún experto en materias deportivas (de momento, todo llegará), algo más experto en materia de salud, pero en lo que sí soy el “más experto” es en MIS EXPERIENCIAS PERSONALES… jejejeje

Salud y muchos Km!!!!!!!

© 2017 juanmimoreno. Todos los derechos reservados.

Tema de Anders Norén.